Dentro de dos meses se cumplirá un año de gobierno del PP en la capital. Un año vacío, en barbecho para los jienenses, de brindis al sol de un equipo de gobierno, encabezado por el multicargos José Enrique Fernández de Moya, más preocupado, como siempre, por su carrera política, que por los problemas de los vecinos de su ciudad. Nunca una representación tan amplia en el Ayuntamiento de Jaén tuvo una respuesta más ineficaz, fría, estéril y soberbia por parte de los elegidos.

Durante la campaña electoral el presidente-alcalde-senador se hartó de hablar de lo que él llamó micropolítica. Que si los barrios eran lo importante, que si la limpieza, que si los servicios sociales. Un año después, nos hemos dado cuenta de que la micropolítica a la que se refería no era otra cosa que la manifestación diaria de la ineficacia de un grupo de micropolíticos. Ésa es la micropolítica del PP en Jaén, la que hacen los micropolíticos de su partido. Y la prueba está en la calle. La ciudad parece un estercolero, más sucia que nunca. Su interés por el casco antiguo se ha limitado a echar una capa de hormigón a la calle Martínez Molina y a mantener cerrado el refugio de la Guerra Civil que recuperó y abrió el PSOE y el raudal de La Magdalena, alegando que no disponen de dinero para abrirlo. Pues búsquenlo, señores del PP, que para eso les votaron los jienenses, para que trabajen, para que su micropolítica no sólo sea la del sueldo que entra en sus casas.

Durante estos meses hemos tenido que asistir a anuncios tan impactantes como el del centro de ocio en Vaciacostales, del que no sabemos aún si hay alguna empresa en España que quiera instalarse en él o al de la construcción del mayor aparcamiento de España en el Bulevar. ¡Toma ya! Eso es lo que necesitan los jienenses, un aparcamiento de cuatro plantas con 4.000 plazas. Tal vez sea pensando en aquellos jienenses que se van a quedar sin trabajo por la reforma laboral y para que cuando les quiten su casa puedan comprarse una plaza para vivir con su familia dentro del coche.

José Antonio Griñán entrega las llaves de una promoción
de la Junta de Andalucía.
Porque esa es otra, lo de la vivienda sí que es micropolítica para el PP. En los últimos doce años que estuvieron en el poder en el Ayuntamiento de Jaén apenas superaron las 100 viviendas de protección oficial, por las 1.300 VPO que la Junta de Andalucía puso a disposición de los jienenses. La apuesta del PP por la vivienda protegida es nula, y ya no digamos por los jóvenes. No sólo los condenan a contratos precarios que difícilmente les permitirán abandonar la casa de sus padres y emprender su propia vida, sino que, nada más llegar al poder, suprimen las ayudas al alquiler que miles de jóvenes recibían. A través de la Renta Básica de la Emancipación para los jóvenes de Andalucía, Jaén y de la capital podían comenzar su emancipación a través del alquiler y tomar las riendas de su futura vida. Ahora, el PP les ha relegado al dormitorio en casa de sus padres, con la esperanza rota y las ilusiones pisoteadas.

Mientras tanto, siguiendo con el repaso de la capital, el tranvía sigue parado. La infraestructura más importante que ha tenido la ciudad en su historia está parada por el capricho de un señor que un buen día, cuando su partido pedía tranvías para todas las ciudades en las que gobernaba, él dijo que no quería tranvía. Y como el señor Fernández de Moya no ha cogido un transporte público desde que se quitó el chándal, Jaén tiene que quedarse sin tranvía, porque cuesta dinero ponerlo en marcha. Claro que sí, como su coche oficial, o es que ese sale gratis, señor presidente-alcalde-senador. Y para colmo, ahora tenemos que pagarle a Ferrocarriles de Cataluña una revisión del sistema tranviario. ¡Pero si el tranvía estuvo funcionando con normalidad y ustedes lo pararon con sucias argucias! (Por cierto, las mismas que han dejado fuera de la Justicia a Baltasar Garzón). Además, lo mismo que pretende hacer Ferrocarriles de Cataluña lo hacía la Junta de Andalucía gratis.

En fin, el caso es que los micropolíticos del PP pretende pasar los cuatro años de mandato intentando pagar las nóminas de los trabajadores del Ayuntamiento y quejándose un día sí y otro también de la herencia socialista. Ese es su triste programa y el que pretenden poner en marcha en Andalucía. Y les recordaré una cosa: la herencia socialista en esta tierra no es otra que la del progreso, la igualdad y el bienestar social, la misma que el PP se carga cada vez que llega con sus micropolíticos a las administraciones.